La pastilla

No voy a opinar sobre la pastilla del día después. No voy a decir si me parece bien o mal que se de a chicas de 16 años. En internet sobran páginas en las que os ayudarán a saber qué tenéis que pensar.
Lo mío es una idea que dejo aquí, a disposición de un farmacéutico bondadoso que me ceda el 60% de los derechos que genere. Vamos a ver, la cosa es así: si hemos podido desarrollar una pastilla que interrumpa algo tan grande como el embarazo, ¿por qué no se inventa algo parecido para el enamoramiento? Tú vas viviendo tu vida, con cuidadín, pero si un día ves que sin querer te has enamorado, pues nada, vas a una farmacia, compras una píldora y te la tomas. Y te desenamoras a las pocas horas.
Digo yo que parar un embarazo tiene que ser más difícil. Hay espermatozoides, hay óvulos y montones de cosas más, ahí dentro de la chica. El enamoramiento es sólo una cosa mental, como mucho, una sustancia que genera nuestro cuerpo. Eso se tiene que poder controlar. Aunque tenga efectos secundarios (como la pastilla del embarazo), como que te duela la cabeza tres días o pierdas temporalmente la memoria. Yo creo que valdría la pena.
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