La lucha de las TV por hacerse un hueco en el mando a distancia

Para las cadenas de televisión, hacerse un hueco en el mando a distancia es fundamental. Con la llegada de la TDT y la multiplicación de los canales (cada uno podemos recibir unos 30 en casa), nadie quiere perder la oportunidad de ser identificado con un número del mando: conseguir que la mayoría de los espectadores te coloquen en un botón entre el 1 y el 9 supone que tendrán más fácil pasar por tu cadena, aunque sólo sea haciendo zapping, que si tienen que acceder a propósito a las dos cifras de tu canal o ir pulsando siguiente-siguiente-siguiente hasta llegar a él: por el camino pueden encontrar una oferta más interesante.
Una de las técnicas más directas para conseguir ser asociado a un número es incorporarlo a la marca del canal. Eso no ha sido problema para La 1, La 2, Telecinco, Cuatro o La Sexta, que están en los botones cuyo nombre sugiere en casi todos los televisores del país. Antena 3 es la única de las nacionales que ha tenido algún problema con ello, ya que en Cataluña la autonómica TV3 empezó a emitir antes, pero en el resto de España tiene una plaza asegurada en el botón 3.
En realidad, Antena 3 se fundó antes que TV3. Desde principios de los 80 quiso conseguir una licencia de televisión para ser el tercer canal cuando sólo reinaban los dos de TVE. Pero la televisión privada no llegaría hasta principios de los años 90.
El tercer canal, finalmente, no fue para la televisión privada, sino para la pública. La Ley del Tercer Canal estaba diseñada en un principio para crear una TVE-3 con desconexiones autonómicas, en cooperación con las Comunidades Autónomas, pero éstas se adelantaron creando sus propias emisoras.
Volviendo al tema de los números, la única que aprovechó el número para su denominación fue TV3 (y en menor medida, Canal 9, que coincide con el 9 de octubre, día de Valencia). El resto de televisiones optaron por otro tipo de nombres (TVG en Galicia, ETB en Euskadi, Canal Sur en Andalucía). En aquella época no parecía tan importante anclarse a un número: el mando tenía nueve botones y apenas existían tres canales.
El caso de Telemadrid fue peculiar: durante su gestación se plantearon nombres que no hiciesen referencia al territorio (como Telenova), con intención de convertirla en una televisión generalista para Madrid y sus alrededores. Pero finalmente comenzó sus emisiones bajo el nombre de TM-3 Telemadrid, perdiendo con el tiempo la primera parte de su denominación:
Durante los años 90, las cosas siguieron más o menos igual. La llegada de la televisión privada contribuyó a ordenar los canales: Telecinco, como es obvio, se apropió del 5; y como hemos visto, salvo en Cataluña Antena 3 se hizo con el 3. El lugar de Canal + dependía de la casa, y solía estar en el 4 o el 6. Fue este factor el que hizo que, cuando se transformó en un canal de televisión en abierto, se optase por la marca Cuatro (aunque Sogecable registró también Seis). Para entonces, ya teníamos los números del uno al cinco ocupados: no es extraño que el siguiente canal en llegar se llamase, precisamente, La Sexta. Y en los hogares con televisión autonómica, ésta se llevó un nuevo empujón hacia al 7.
Los nuevos canales que nos ofrece la TDT son conscientes de que no pueden luchar por los puestos del 1 al 6, pues están plenamente asentados en casi todas las casas por la costumbre. Pero aún quedaban tres botones de acceso directo que no tenían un dueño claro: el 7, el 8 y el 9. No había tiempo que perder.
En estos momentos estamos viviendo esa lucha en directo. A nivel local, ya existían algunos canales que querían quedarse con algunos de ellos: sin ir más lejos, en Madrid ya existía Canal 7, Onda 6 (una de las principales afectadas por la llegada de La Sexta) y Localia (que modificó su logo para convertirlo en un 8) y con el renacimiento de la TDT llegó 8Madrid, un canal principalmente de cine.
Entre las televisiones nacionales, el primer golpe lo dio Antena 3, que renombró a sus dos canales temáticos Antena.neox y Antena.nova como Neox8 y Nova9, mostrando estos números en sus moscas, por supuesto. Por lo tanto, quedaba libre el 7, que corrió a adjudicarse Veo TV, que cambió su nombre y logotipo por el de Veo7.
Pero Telecinco, que nunca había hecho mucho caso a la TDT, no estaba dispuesta a quedarse atrás pocos meses antes del apagón analógico. Hace unas semanas decidió volver a cambiar el nombre de uno de sus canales (que había empezado denominándose Telecinco Sport y pasó a ser Telecinco 2 meses después) para llamarlo La Siete:
Pero las autonómicas no se han quedado de brazos cruzados. Telemadrid, que durante años desperdició la oportunidad de quedarse con el 3 (hasta que se lo quitó Antena 3) y que durante muchos otros desperdició la oportunidad de atarse a los que estuvieron libres tantos años, como el 4 o el 6, lucha ahora con spots y avisos en pantalla para que sus telespectadores la coloquen en el dial 7:
Las nuevas autonómicas surgidas en los últimos años ya se han hecho a la idea de que su lugar es el 7, y así se han denominado las de Murcia (7RM) o Castilla y León (CYL7 y CYL8). La de Asturias, surgida poco antes de la llegada de La Sexta, forma un extraño 6 en su logo, aunque no han llegado a publicitarse así. Quizás les sirva para tratar de quedarse con el 9. En las últimas semanas, también la televisión extremeña ha tratado de posicionar sus dos canales en el 7 y en el 8, añadiendo estos números a sus moscas.
Por lo tanto, la batalla por el mando está servida. ¿Habrá algún ganador claro?
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