Como en mi casa no somos muy de El Corte Inglés, los cambios de estaciones no están marcados por el predecible calendario de estos grandes almacenes sino por otros hechos más cotidianos.
Por ejemplo, en mi casa el invierno llega el primer día que dormimos con edredón. La primavera hace su aparición el día en que me despierto pensando que me he constipado en fechas muy raras y tardo una semana en acordarme de que son las plantas las que deciden que comience mi romance con los antihistamínicos.
Y hoy, 23 de mayo, ha hecho su aparición lo que marca el inicio y el final del verano en mi casa. El día en que mi madre, la mejor artista del gazpacho del mundo, prepara el primero del año.
Y el verano durará hasta el día en que por primera vez, volvamos a comer y cenar bebiendo agua en vez de este delicioso manjar elaborado con los mejores productos de la huerta española.
Este que veis aquí es el plano Haciendo turismo por el centro de Madrid en transporte público, que edita el Consorcio de Transportes. Una iniciativa muy buena, y bla bla bla. Pero vamos a lo que interesa.
Si os fijáis, aparece lo que es el centro de la ciudad propiamente dicho (el casco histórico) y un poquito de los alrededores. Y por casualidad, aparece mi barrio. Bueno, quizás la palabra más adecuada sea… está. Está ahí, aunque no se le vea. Porque no me negaréis que ya es mala suerte que, saliendo todos los alrededores, al diseñador del plano no se le haya ocurrido otra cosa que utilizar mi colonia para poner la leyenda:
Yo vivo justo debajo del piquito del icono “Estación de Renfe”. Qué mala suerte.
A veces leo en las revistas que la memoria es mucho mayor de lo que nos podemos imaginar, y que todo lo que nos marca queda almacenado. La diferencia es si tenemos acceso a ello o no. Y me lo creo, sobre todo cuando me pongo a escuchar canciones que llevaba sin repasar desde hace años. Esas que escuchaba en el autobús camino de la universidad, en primero, cuando todo era nuevo.
Y ahora que me quedan tres semanas para -con suerte- licenciarme y todo ha cambiado tanto, al escuchar a Sabina cantar El rocanrol de los idiotas o Quién me ha robado el mes de abril me acuerdo perfectamente de muchísimos detalles de aquella época, que estaban almacenados en mi cabeza sin que yo fuese consciente: un gesto, una conversación, un juego, una carta. A veces, la música es una llave.
“Y sin equívocos de vodevil, ni alertas rojas en el corazón, el dios de la tormenta quiso abrir la caja de los truenos y tronó. Porque quiso el cielo acariciar el suelo con su gota a gota, y con champú de arena para tu melena de muñeca rota…”
Reconozco que mi cómic favorito siempre fue 13 Rúe del Percebe. sus historietas eran diferentes, no contaban una historia sino que encadenaban gags (a veces con relación entre sí, otras no) sobre los locos inquilinos de un edificio. Quizás por eso hoy en día mi serie favorita de El Jueves es Para ti, que eres joven.
El caso es que cuando Fesser llevó a la pantalla a Mortadelo y Filemón, me hizo mucha ilusión que el destartalado inmueble apareciese en él (y que Terele Pávez fuese una de sus inquilinas ya era la guinda). Creo que si hay un cineasta que puede reflejar este espíritu y estética, ese es Javier Fesser.
Pues ahora La Casera ha recuperado esta idea con el propio Fesser para crear una campaña de publicidad por todo lo grande en la que los personajes de la casa viven aventuras con La Casera, y el resultado impresiona. Como lema, han utilizado una frase que ya se escuchaba en otra película del director, El Milagro de P. Tinto: “Pedazo invento La Casera” (bueno, en la película decían “la gaseosa”, pero tampoco era plan de hacer publi antes de que le pagasen).
El caso es que, además de anuncios de televisión (que por lo visto va a haber 13 en modo serie), La Casera también ha contado con la ayuda del propio Ibáñez y sus colaboradores que han dibujado otras piezas de publicidad exterior. Por ejemplo, esta marquesina de autobús de Nuevos Ministerios (Madrid), en la que puedes sentirte como si estuvieses en el piso bajo de la casa, con la tienda de ultramarinos, la portería, el ascensor…
Si queréis más información sobre esta campaña, pasaos por La Criatura Creativa, el blog de mi amigo Hugo, donde también ha tratado el tema.
Últimamente me paso poco por aquí, pero es que no es fácil compaginar todo lo que llevo encima: cosas nuevas que estoy preparando, cosas viejas que hay que mantener y cosas que tengo que entregar a mediados de junio o me suspenderán.
En todo caso, hoy quería dejar unos anuncios que me han sorprendido estas últimas semanas. No exactamente porque sean atrevidos o muy originales, sino porque no estamos acostumbrados a algo así.
Este primer anuncio fue publicado por Coca-Cola hace unas semanas, y tiene forma de comunicado. En él aclaran que no van a retirar del mercado la Coca-Cola Light, haciendo referencia a un rumor que por lo visto corre por ahí, según el cual la variedad Zero iba a ser su sustituta. Por suerte, mamá Coca-Cola tiene cariño para todas sus hijas y las deja convivir en paz.
Me sorprende que una compañía tan importante como Coca-Cola reaccione de manera tan directa a los rumores que afectan a sus productos. Yo era uno de los que no comprendían la existencia paralela de la Zero y la Light, pero es que a mí nunca me ha gustado la Coca-Cola. Quienes saben de esto, dicen que son muy diferentes y a mí eso me vale para confiar en lo que dice su fabricante de mantenerlos en el mercado. (Por cierto: el otro día compré una Zero y no me gustó nada, sabe a agua con polvitos. Como el Tang de Cola si existiese. Ahora tengo miedo de probar la Light).
Pero vamos con el segundo anuncio, que ha sido publicado hoy mismo en El País. Se divide en dos páginas impares, en una se plantea la pregunta, a modo de teaser, y en la siguiente se responde. Este anuncio no destaca por su originalidad, sino por su anunciante:
La chica de la imagen nos propone adivinar de dónde es. En la siguiente página nos da la respuesta: es de Kosovo.
Kosovo es un país europeo que en 2008 proclamó su independencia de Serbia. Algunos países reconocieron esta situación, pero otros (entre ellos España) no lo reconocen como un estado independiente. En el anuncio, el texto nos pide que reconozcamos a esta chica (que por cierto es diseñadora) y a muchos otros jóvenes europeos, recordándonos que la mayoría de países de la UE ya reconocen a Kosovo y que hoy es el Día de Europa.
Una multinacional aclarando que su producto no desaparece y un país pidiendo que se reconozca su independencia. Desde luego, anuncios así no se ven a diario.
No sé si en la tienda Movistar de mi barrio se han dado más prisa que en las demás, pero ya han retirado las lonas que cubrían el cartel y ¡sorpresa! ahí estaba la nueva marca.
Ironías aparte, el rótulo con la nueva marca sí tiene algunas sorpresas: aparecen las nubes que ya vimos, lo que indica que van a tener bastante protagonismo. Y el color no es exactamente el mismo que habíamos visto, sino un azul claro que me ha recordado al de Blau.
Para terminar, guardemos unas capturas de pantalla de las webs de Movistar y Telefónica antes del cambio que previsiblemente unificará toda la oferta comercial en movistar.es y dejará telefonica.es para cuestiones institucionales: [Read more →]
A Telefónica le gusta que las cosas se hagan a la vez, y que todas sus tiendas cambien de logo el día X (que parece ser que será el 1 o 3 de mayo). Por eso, al igual que hicieron en 2005, han sustituido a lo largo de estas semanas los rótulos de los comercios por los nuevos, tapándolos hasta el momento indicado con lonas en las que aparece el logo actual.
Eso sí, como también es tradición en esa santa casa, los empleados de las tiendas no saben nada. Sólo que les han cambiado el rótulo, pero si no son demasiado curiosos tampoco sospecharán que ahí debajo aparece un logo ligeramente distinto y que supone la desaparición de Telefónica. Oficialmente, no se les ha informado de ningún cambio en las marcas (y por experiencia propia, preguntar en un encuentro con prensa por el tema al portavoz de la compañía no es buena idea).
Sin embargo, esto ya nos da pistas sobre la nueva estrategia. Aunque sea en un formato provisional, es la primera vez que hemos visto el logo de Movistar sin que el de Telefónica lo vigilase de cerca. No he podido hacerle una foto al nuevo rótulo que hay debajo, pero mi amigo Antonio (que trabaja en una tienda Orange pero no se le caen los anillos por fotografiar rebrandings de la competencia) me mandó esta de la tienda Movistar que están cambiando cerca de la suya:
Por otra parte, el logo ya se ha estrenado en las facturas que están recibiendo los clientes durante esta semana. Aún no he podido hacerme con ninguna, pero los chicos de Doctor SIM ya le han dedicado un post. Parece que la principal novedad es que el teléfono 1004 pasa a ser el número único de atención al cliente. Un movimiento que era de esperar, si van a utilizar una marca unificada.
Este es el último libro que ha caído en mis manos. Y digo esto porque aún no lo he leído, tan sólo lo he ojeado un poco. Se llama “Anotaciones al diario de un homosexual comunista” de Jordi Viladrich y lleva toda la vida en mi casa, de cuando en los años 70 mis padres acumulaban libros sobre temas extraños. De pequeño solía ver el libro en la estantería sin comprender qué eran exactamente comunista y homosexual. Dos palabras que sonaban terribles.
Fue publicado en 1977, aún vigente la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social. Se supone que es el diario de un joven homosexual comunista (camuflado bajo un seudónimo) en los últimos años del franquismo, que lo envió de forma anónima al autor del libro, que lo comenta casi párrafo a párrafo.
En algunos trozos que he ojeado, este tal Viladrich recopila citas de “expertos” de la época acerca de este tema, considera que la homosexualidad se produce por un trauma infantil y espera que en el futuro se encuentre un remedio para ello.
Desde luego, la portada (que podéis ampliar haciendo clic sobre la imagen) es toda una declaración de intenciones: el título casi da miedo, y la ilustración del homosexual comunista da bastante grimilla. Me gusta el detalle de que sea el primer libro de la colección “Juventud, sexo y política”. Me pregunto si algún otro tocaría los tres palos a la vez como lo hace este.
Tengo curiosidad por leer este libro, no tanto por la opinión del autor (que por lo que parece es la misma que puedo encontrar sintonizando Intereconomía en la TDT) sino por conocer las vivencias de XX, como llaman al autor del diario en el libro, en una sociedad donde era aún más difícil ser gay. He ojeado un capítulo donde se cuenta la experiencia de entrar en un local de ambiente, con el temor de que entrase algún radical violento o la policía secreta.
Ya os contaré qué tal.
Actualizo: Es la una y media de la mañana. He estado leyendo toda la tarde y noche, y acabo de terminar el libro. La postura del autor no es tan homófoba como pensaba, aunque en mi opinión trata de justificar demasiado por qué el protagonista es homosexual.
Es un libro casi imprescindible para conocer cómo era la vida en el partido comunista, y en la clandestinidad homosexual de principios de los 70. Muy bien escrito, muy interesante… me he sentido completamente reflejado en bastantes de sus situaciones, porque salvando la situación social, son muy representativas.
Me encantaría poder conocer al protagonista, que hoy en día debe tener unos 63 años, y saber qué ha sido de él. ¿Será posible?
Aunque se supone que la nueva imagen no se estrenará hasta el mes que viene, durante esta semana ya hemos podido ver publicado en la prensa un anuncio de Telefónica con sus nuevos colores. Además, se trataba de publicidad de un evento cultural, que será una de las pocas áreas donde predominará la marca Telefónica en vez de Movistar. También han estrenado una tipografía que no logro identificar: ¿será la sustituta, después de muchos años, de Thesis TheSans en la comunicación de la empresa?
Después del salto, el anuncio publicado esta semana: [Read more →]